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La Magia de las Manos


Y así sucede, ¡un día te das cuenta de que puedes crear cosas!... casi con solo desearlo

Al inicio dudas que puedes hacerlo, trabajas en ello con mucho empeño, le das forma, le agregas detalles, te quemas las manos con la silicona, te pinchas con las agujas pero no dejas de disfrutar lo que haces; desde que comencé a coser, cada día me despierto con la ilusión de correr a mi "escritorio de manualidades" a continuar el trabajo que dejé ayer.

Cuando comencé a mejorar en mis técnicas y las cosas me salían mucho mejor cada vez, yo también me comencé a sentir mejor, con más confianza en mis manos y en mi capacidad de solucionar los problemas que venían con cada nuevo modelo, en mi habilidad de poder controlar a mi máquina de coser, a las agujas, hilos y puntadas. Poco a poco sentía que sí podía hacerlo, que en realidad era yo quien lo hacía, no la casualidad ni que hubo suerte de principiante.

Una mañana, al estar dando las últimas puntadas a una muñeca que estaba por terminar, al verla acabada, la senté frente a mí, la acomodé para que me mirara de costado y tuve un súbito pensamiento: ¡si yo quisiera, podría hacer cualquier tipo de muñeca!, la que fuera, con la ropa que deseara, los accesorios, la carita, el cabello, el tamaño... las posibilidades eran infinitas, solo tenía que desearlas y en pocos días, iba a estar entre mis manos, ya lista, mirándome, esperando que le diera vestuarios esplendorosos, juguetes y una personalidad única. Le iba a dar vida, quizás no una en que ella comenzara a moverse y a hablarme, pero para mí, mis muñecas están vivas y tienen frío mientras esperan su ropa, por eso las envuelvo y también las siento o recuesto para que no estén incómodas, las peino con cuidado para que no les duela los jalones.

Y la musa inspiradora volvió a visitarme y simplemente sentí que quería probar otras cosas, cogí botellas de vidrio, las traté y dejé listas para que se transformaran en maravillosas lámparas, los temas a plasmar bullían en mi cabeza, me hubiera gustado tener un "pensadero" como en los libros de Harry Potter y poder dejar ahí las ideas para no perderlas porque escribirlas o dibujarlas nunca será lo mismo, en mi cabeza la obra ya está lista, tiene todo, se ve de todos los ángulos, ni siquiera una foto mostraría todo lo que yo veo en mi "taller mental".

Entonces podía hacer cualquier lámpara, con cualquier tema, representando o inspirando lo que deseara. Lamentablemente quizás faltaba mucho para hacer una que ilustre el espacio -uno de los temas que más me apasionan- pero de igual forma lo intenté y no me quedó tan mal.

De igual forma me propuse crear "minimes" o la representación de personas en muñecas, en pequeñito, porque ¿quién no quisiera verse a sí mismo en pequeñito?, sé que por lo menos yo sí lo quisiera y me gustaría mucho verme con mis cosas, mis mascotas, mis libros, un telescopio que nunca pude comprar. Y también pude hacerlos.

Mi último descubrimiento fue el poder crear réplicas de personajes, comencé con el gato Silvestre y no puedo parar aún y ya voy con otro gato, esta vez es Garfield. Mientras coso y recoso pienso que ahora que tengo cabal conciencia de como se replican personajes, quisiera ver materializarse a Jack de Pesadilla Antes de Navidad, a Sally... a los dos, juntos para siempre como quedaron en la película, y no me quedaría ahí, hay muñecas y muñecos que nunca tuve y siempre quise, por ejemplo a Candy, a las Guerreras Mágicas... las posibilidades son realmente infinitas.

En la noche, cuando me despatarro a ver Netflix, mi mente va conversando con alguna de mis personalidades y escucho como le dice que podemos (todas mis personalidades) crear cualquier cosa y que no deberíamos desperdiciar esa habilidad, ¡no perdamos tiempo! -dice una- mañana debemos estar levantadas temprano, hay trabajo por terminar, esta vida no nos va a alcanzar, teníamos razón, es muy poco tiempo sin contar cuánto perdí en la universidad y en el colegio, una vida es demasiado poco.

Mis manos tienen ese poder y me encantaría tener la posibilidad de heredarlo, de compartirlo pero es algo que no se puede pasar a nadie y es una lástima que esto termine conmigo, puedo enseñar, puedo tratar de mostrar el encanto de coser a otros pero nada hará que pongan la locura que pongo yo en mis trabajos.

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