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21 Años ya, y contando


21 años ya viendo el mundo lleno de colores

Esta semana, siendo más exactos, el día 16 de setiembre se han cumplido 21 años de estar juntos mi esposo y yo.

Increíble pero cierto, me parece ayer que celebrábamos nuestro primer mes juntos, los primeros 6 meses, el primer año, los primeros 5 años que conmemoramos con un anillo de plata que aún conservo en el otro anular, ya que en el derecho llevo el de orito...

A los 10 años decidimos casarnos porque ya habíamos esperado lo suficiente, ya trabajábamos juntos, queríamos pasar más tiempo juntos sin tener que separarnos en ningún momento, estábamos cansados de tener que estar en ese perpetuo ir y venir de la casa de uno a la casa de otro, ya había pasado mucho tiempo y queríamos subir de nivel.

A partir del día que nos casamos y comenzamos a vivir en nuestra propia casa, fuimos aún más unidos, diría que descubrimos cada día algo nuevo uno del otro pero sería mentir, a los 10 años ya nos conocíamos casi a la totalidad, sabíamos bien del otro, no íbamos a estar con sorpresas ni cosas que nunca nos habíamos dado cuenta. No hubieron anécdotas de que yo no sabía cocinar, de que el se iba a pasar los días pensando y viendo futbol, de que tenía otra familia e hijos, es decir esas cosas que casi todos llegan a experimentar, a mi siempre me pareció que para casarse hay que conocerse, no casarse para recién conocerse.

¿Y qué tiene que ver esto con mis principales influencias? bueno, es simple, al estar permanentemente viviendo en el Nirvana, toda mi creatividad salió a flote poco a poco, cuando me sentí totalmente libre y dueña de mi vida por completo, sentí que podía hacer casi cualquier cosa y así fue, poco a poco descubrí que sabía hacer de todo y que solo tenía que elegir qué.

Cada día al despertar junto a él, sé que va a ser un maravilloso día, lleno de aventuras y risas; como cada noche al acostarnos, siento que todo estará bien, no sé como pero que así lo estará para mañana. El amor es la musa inspiradora más eficiente sin duda alguna.

Con mi esposo en el escritorio de al lado, mis manos pintan, crean y dan vida a casi cualquier cosa que los clientes me pidan, a veces con muy poco tiempo de anticipación, a veces con muchísimo grado de dificultad, a veces sin saber por dónde comenzar pero siempre sé que voy a poder y así es.

Nuestra unión funciona tan bien porque uno se ha entregado completamente al otro, ambos tenemos las contraseñas de todo, ambos somos dueños del fondo común, todo es de todos, incluso el tiempo del otro. Con todo orgullo puedo decir que si él no quisiera que haga algo, no lo haría, me encanta que me "de permiso", que me acompañe en mis locuras, el tener que preguntarle a alguien si puedo hacer lo que quiero hacer, me gusta importarle a alguien.

Actualmente muchas mujeres presumen de que les gusta la vida social y que eso no es malo, yo presumo de que no me gusta, que me repele totalmente, que la mejor noche es la que me tengo que quedar en casa, trabajando junto a él, con mis gatos, con mi familia, todos dentro de la madriguera.

Él es mi amigo incondicional, mi mejor y único amigo, sé que él no me va a traicionar nunca, pondría mis manos al fuego por él con toda seguridad, si él dice algo, yo lo apoyo, aún cuando esté equivocado yo le apoyo y lo defiendo sobre todas las cosas. Lo amo con todo mi corazón, a nadie ni a nada amo de esa forma, es mi todo, es mi mundo y no necesito a nadie más. Lo mejor de todo es que el sentimiento es el mismo y no solo lo creo, porque yo no creo en nada, yo lo sé, he comprobado que es así y no puedo evitar sentirme más enamorada y devota a él.

Sé que un día nos separaremos para siempre jamás y cada día me despierto con esa certeza y me aseguro de que si este fuera el último día juntos, no quede nada por decirnos. Me estremezco pensando que un día ya no lo escucharé, ya no conversaremos, ya no me estará apoyando incondicionalmente y que jamás, jamás podré volver a encontrarlo, sé que él no me esperará en ningún lado, no tengo esa creencia y eso hace que cada minuto juntos valga aún más, no hacemos de la vida algo pasajero ni superfluo esperando un futuro de ensueño eterno, sabemos que esta oportunidad e estar juntos es única e irrepetible, no la trivializamos y es algo que no tiene precio, casi no puedo creer que haya tenido tanta suerte en que me toque por casualidad el poder conocerlo.

Me agradezco a mí por la paciencia que tuve y pude estar viva cuando él llegó a mi vida y le agradezco a él haber hecho lo mismo. De igual forma le agradezco todo cuanto me aguanta, su tiempo, su paciencia, su optimismo que no me puede contagiar, el haberme mandado a la Wikipedia incontables veces y haberme permitido descubrir que vivía en un mundo de ignorancia y que el conocimiento estaba del otro lado, esperándome.

Nuestro aniversario de matrimonio es algunos días después pero para mí, vale mucho más el aniversario que conmemora los 21 años juntos, inseparables, nada de esos juegos de darnos un tiempo, nada de devolvernos cajas con regalos ni esas cosas, nunca terminamos ni volvimos a recomenzar, 21 años de un tirón.

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